El litoral rocoso presenta poca homogeneidad en las características del substrato, y una amplia diversidad de factores incidentes, tales como factores físico-químicos (exposición del oleaje, temperatura, desecación, salinidad, oxígeno, luz y superficie de fijación), biológicos (competencia, depredación y reclutamiento) y la interacción de las mareas.
Algunos factores que ocasionan la distribución de los organismos en los sustratos rocosos intermareales parecen seguir el modelo clásico de (1961), en el cual el límite superior esta determinado por las variables físicas (temperatura y desecación) y el inferior por las interacciones biológicas como competencia y depredación. Otros autores, Stephenson y Stephenson (1949) y Lewis (1972) señalan que los diferentes grados de exposición al oleaje, diferentes regímenes de temperatura y diferentes tipos de sustratos rocosos influyen en la estructura trófica de estos ambientes. A este respecto, Olabarría et al. (2001) indican que los factores que controlan la distribución de los grupos tróficos determinan la estructura de la comunidad; a la vez que la distribución y abundancia de los grupos funcionales se correlacionan con los factores físicos del ambiente.
En esta zona rocosa la fauna malacológica constituye una comunidad muy estable debido a la conformación del substrato. La colonización y la forma en que se disponen los moluscos en este hábitat esta condicionada por adaptaciones morfológicas que les permite resistir las condiciones del ambiente (Mille et al. 1993, Wiliams 1994, Margalef 1995). Odum (1984) indica que el conocimiento de los grupos funcionales de las asociaciones bentónicas marinas nos da una idea de cómo y hasta que punto la energía dominante en el ecosistema es utilizada por los moluscos y nos aporta información indirecta de las características físicas del medio ambiente.
La costa rocosa es parte de un ecosistema con cadenas tróficas más o menos estructuradas, basadas principalmente en individuos raspadores y ramoneadores, debido a que la naturaleza erosiva de la costa casi no permite la acumulación de detritus. Sin embargo, para los moluscos que habitan en la zona rocosa, las cadenas tróficas están conformadas fundamentalmente por organismos sésiles, dominados en su mayoría por los bivalvos filtradores, y los de escaso movimiento como gasterópodos herbívoros y carnívoros. La alimentación es un aspecto primordial en el uso del hábitat por los moluscos y constituye un punto importante de su actividad diaria.
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